miércoles, 3 de febrero de 2016

LA HUELVA DESTRUIDA IV: EL ANTIGUO BARRIO DE SAN SEBASTIAN



En esta ocasión, siguiendo la estela de la Huelva perdida, voy a recordar el antiguo barrio de San Sebastián, por dos motivos. El primero y fundamental por ser mi barrio en Huelva hoy en día, ya que es aquí donde se encuentra mi casa, justo en lo que era la Plaza de los Litri, y más concretamente, la misma casa de la dinastía torera, ahora con fisonomía completamente alterada. Y en segundo lugar por tratarse de un barrio que yo mismo conocí en pleno proceso de demolición a finales de los años 80, cuando ya sólo era un lugar poco recomendable para transitar, abandonado y en estado de ruina, conectado a las puertas del centro de la ciudad por la que era su arteria principal, la calle San Sebastián.


Por aquel entonces, que coincidía con mis primeros años en Huelva, yo residía con mi familia en el bullicioso y más poblado barrio onubense de Isla Chica, y no tenía conocimiento ni ligazón alguna con el antiguo barrio de San Sebastián, como ya digo, en estado de descomposición en esa época. Fue años más tarde, cuando nos mudamos al nuevo espacio urbano creado por la nueva y flamante calle Pablo Rada, que vino a dotar a la ciudad de un aspecto más acorde y propio de una capital, eso sí, asentándose sobre en ensanche que vino a destruir todo lo existente del antiguo barrio.


Esta vez no voy a hablar de un gran patrimonio arquitectónico perdido, ya que el barrio respondía, salvo algunas excepciones que luego veremos, en su humildad y apariencia a las típicas calles de un pueblecito, que sin embargo, siguen existiendo en capitales de nuestro país (no hay más que pasear por ejemplo por las calles de la judería cordobesa), reconvertidas en barrios añejos llenos de encanto. ¿Hubiese sido ese el caso de Huelva de haberse conservado, y mejorado siguiendo esa línea conservacionista? No lo sabemos, esa posibilidad nunca se puso sobre la mesa, pues la calle San Sebastián, arteria del barrio al que daba nombre, estaba llamada a ser el eje de entrada al centro de la ciudad desde la carretera de Sevilla, ya en el Plan General de Ordenación Urbana de 1964, formando parte vertebral del proyecto de avenida central donde no cabían espacios angostos, ni calles estrechas.


Veamos cómo era el aspecto del barrio cuando Huelva era una ciudad de escasa población antes de la llegada del Polo de Desarrollo, y en la que fuera del núcleo del casco antiguo, se sucedían los espacios de huertas y campos. He bordeado lo que era por aquel entonces el barrio de San Sebastián, incluyendo en el lateral izquierdo, el cabezo donde se ubicaban las clínicas de los doctores Mackay y MacDonald, de las que hablaré en otro capítulo de este blog.





Vemos en esta fotografía en primer término el cementerio de San Sebastián, rodeado de huertas, del que arranca la calle homónima hasta el ensanchamiento que constituía la Plaza de los Litri, donde hoy se levanta el monumento a la dinastía torera. Y de ahí, esta popular calle se entremezclaba con las zonas anexas del barrio alto de Huelva, plaza de San Pedro, plaza y ermita de la Soledad, calle Madre Ana, calle Jesús de la Pasión, calle San Andrés, cabezo de La Joya, calle del Matadero..

Cementerio de San Sebastián
En el cementerio de San Sebastián se encontraba la capilla que desde muy antiguo cobijaba, como protector de la ciudad ante las plagas y epidemias, la figura del Santo del mismo nombre. Era San Roque, en su ermita en el otro extremo de la ciudad, la Vega Larga, hoy barrio de la Merced, el otro protector de la Villa. El inicio de la devoción por el santo que da nombre al barrio, se remonta nada menos que a 1.526, si bien su nombramiento como Patrón de Huelva no llegaría hasta el año 1738.



Diversas han sido las imágenes del Santo de las que tenemos constancia, y como muestra de ello aquí os expongo la que se considera la imagen primitiva, que fue la que procesionó por las calles de Huelva hasta el año 1941 y que por encontrarse en la sala de autopsias del cementerio en el estallido de la Guerra Civil, se salvó de las llamas y de la masacre destructora de los milicianos del Frente Popular. Hoy en día recibe culto en la Parroquia Mayor de San Pedro (primera fotografía). En la segunda imagen vemos la escultura que se puede encontrar ahora en el Museo de Huelva, tras cesión por parte de Cepsa de la misma, y que antes habia pertenecido a una familia onubense. Esta imagen también fue hallada, despiezada, en el cementerio de San Sebastián y se data en el siglo XVI. Al parecer no está documentado cuál de las dos imágenes corresponden a la primera imagen primitiva del patrón. Por último encontramos la actual imagen del Patrón, de Pérez Comendador del año 1941, y que llegó a estar en una exposición en Madrid. Su sede actual es la Iglesia de San Sebastián , mandada edificar por el primer Obispo de la diócesis de Huelva, en los años 50, Cantero Cuadrado.



1. Imagen primitiva del Patrón San Sebastián, actualmente en la Iglesia de San Pedro. 2. Escultura de San Sebastián en el Museo de Huelva, atribuida como primitiva imagen del patrón. 3. Imagen actual del patrón de la ciudad de Huelva, de 1941.


Iglesia de San Sebastián bendecida en enero de 1959



Y para los que estéis asimismo interesados en la imagen del Santo del siglo XVI que se encuentra en el Museo de Huelva os animo a ver este interesante video:




Una vez conocida la vinculación del barrio con su Santo y Patrón de Huelva, volvamos a repasar sobre fotografías la profunda transformación del mismo, y la destrucción de todo el barrio antiguo:


Para hacernos una idea de lo que entonces era el barrio y lo que es hoy, vamos a intentar recuperar las imágenes de lo que habia entonces y lo que ahora ocupa ese lugar,y empecemos por una vista aérea del barrio, donde he vuelto a rodear el equivalente a las trazas del mismo que mostraba más arriba:




 

Sobre el antiguo cementerio se asientan ahora la fuente y los jardines de la Avenida de Andalucía.Del primer tramo de la calle de San Sebastián, antes de alcanzar la Plaza de los Litri, no queda absolutamente nada.




Pero en esta Huelva, que nunca deja de sorprenderme, comenzamos a hacer de las ruinas, inspiración de artistas, y así nacen verdaderas estrellas del arte urbano, que están imprimiendo en estas zonas degradadas por la piqueta, el valor que la pésima gestión municipal y su acostumbrada desidia les siguen negando. Ejemplo de ello son las pinturas murales de Wild Welba sobre los restos de muros de las casas antiguas adosadas al Cabezo de la Joya de la capital onubense. Un animalario que ya rebasa las fronteras de la ciudad y que llevará a este artista al mismo Nueva York (Los animales de Wild Welva toman Huelva).



Qué mejor manera de demostrar dónde es capaz de llegar la iniciativa de los ciudadanos cuando la gestión de los ediles en el ayuntamiento no aporta alternativas.

Disfrutemos pues de esta aportación bajo las faldas desnudas del cabezo.


En este video puedes ver más del proceso creador de este artista, natural de Bonares:























El avance de las demoliciones de las casas en cuyos restos encontramos las obras de Wild Welba y el inico de las nuevas construcciones en esos años 80, en el lateral del cabezo de la Joya, lo podemos ver en esta otra fotografía:





Hoy en dia encontramos la calle convertida en avenida, y justo este tramo es ahora el mostrado a continuación:





En la confluencia de la calle San Sebastián con el antiguo callejón Montrocal, que luego pasó a ser calle Mackay MacDonald, nombre que conserva en la actualidad, se encontraba la Casa familiarde los Litri.


Las fotos del antes y del ahora se muestran a continuación:
Casa de los Litri



Actual edificio construido en el lugar que ocupaba la Casa de los Litri




Antiguo callejón Montrocal, luego calle de los doctores Mackay y Macdonald







Callejón Montrocal ya en estado de abandono previo a la demoliciòn

Aspecto actual del antiguo callegón Montrocal, como único vestigio queda el eucalipto del fondo.

 En las fotos antiguas podemos apreciar el artístico retablo que daba nombre a la calle, y que tampoco se conservó, ni en deferencia a la memoria de los ilustres personajes a los que dicha vía era dedicada. Un verdadero despropósito que solo deja ver una incomprensible fiebre destructiva que todo lo arrasa. No encontraremos hoy en día rótulo tan artístico ni valioso en toda la ciudad.



Continuación de la calle San Sebastián desde la Plaza de los Litri en dirección al cementerio


Misma perspectiva de la foto anterior hoy en día

Cotinuación de la calle San Sebastián desde la esquina de Montrocal hacia el centro de la ciudad.























Hotel Monteconquero ubicado sobre el espacio que ocupara la alienación de casas de la fotografía anterior

Aspecto de la plaza de los Litri en la intersección de las calles San Sebastián y Jesús de la Pasión


Aspecto actual de la antigua Plaza de los Litri, con el monumento sobre la rotonda dedicado a la dinastía de la familia. Vuelve a resultar curioso que sólo se respetara la palmera que se ve al fondo en la calle Jesús de la Pasión..





Antigua calle Jesús de la Pasión, y al fondo la casa de los Litri
Aspecto actual de la calle Jesús de la Pasión




















Cuentan las crónicas, que todo este barrio de San Sebastián, castizo donde los hubiera, era la cuna del toreo y la tauromaquia de Huelva, desde siempre, y fundamentalmente desde los años 30 a los 60, y que en torno a sus tabernas típicas andaluzas que jalonaban la calle hasta el antiguo cementerio, se reunían las grandes figuras del momento, toreros, mozos de espadas, banderilleros, picadores y aficionados y críticos. Tertulias, y cantes de la tierra, propios de una época tan lejana como nos puede parecer a día de hoy en una ciudad donde cuesta tanto mantener los símbolos que le imprimían su antigua personalidad.


Bares y tabernas entre las que se encontraban, y recojo en este sentido información publicada en el diario Huelva información en uno de esos artículos costumbristas que nos regala de vez en cuando, La Parra Chica, La Parra Grande, la Tertulia Manolito El Litri, La Jangarilla, Casa Joseli, El Altillo, El Salao, Bar San Sebastián, Casa Márquez, Sobrino del Salao, el Paraguas, Bodegón el "Litri" y Casa Honorio, y personajes del mundo del toro como la dinastía de los Litri, formada por el Mequi, Miguel Báez Quintero Litri I, José Báez Quintero Litri II, Manolito Báez Litri, hijo de Miguel, y su mozo de espadas El Salao, Miguel Báez Espuny Litri y Miguel Báez Espínola Litri. Además de esta dinastía también nacieron y se criaron los siguientes toreros: Simón Quintero El Trono, Gumersindo Sala Limón, Manolo Álvarez, José Cumbreras Pinete, Pepe Gallardo, Alejandro Arnó El Venezolano, Juan Medel El Lobo, Hilario Navarro Hurtado y su hermano Manuel Navarro Hurtado, Eduardo Pérez Ceballo Bogotá, Pedro Quintero Macías El Gallero, Jesús Abril, Pedro Domínguez Villegas Sochantre, El Tío Pimo, conocido como El Duendecillo Torero, Manuel Díaz Velita, hijo del célebre banderillero del mismo nombre, Francisco Cartes Díaz El Galapaguito, José García El Caramelo, los hermanos Riquelme, Juan y Manolo y Lázaro Gallego El Nini. Junto a éstos también destacamos a los picadores José Ortiz Changüe, Antonio Boa Romero, El Charpa, El Moño y Camilo El Tremendo, constituyendo la constelación dorada de lanceros o picadores.


Hemos volado entre pasado y presente sobre la calle San Sebastián. Pero para hacernos una idea de la metamorfosis experimentada por esta zona, y su radical transformación veamos estas dos fotografías, que representan el mismo espacio urbano con una separación temporal entre ellas de unos 40 años, o alguno más:




































En rojo he resaltado la única casa que ha quedado como testigo de aquéllos tiempos, una sola casa superviviente a la demolición completa y exhaustiva de todo un barrio.
 

En esa destrucción, como dije, se eliminaron sin distinción casas sin valor arquitectónico, pero también verdaderas bellezas de edificios, como fue el caso, ejemplo de arquitectura neomudéjar, de la que se conocía como la pequeña Alhambra, que marcaba el fin de la calle, justo en su desembocadura ya en la calle Palos.

Se aprecia en la anterior fotografía antigua, pero la podemos ver mejor en las siguientes. Juzguen ustedes la poca distinción que se hizo a la hora de ensanchar el espacio reservado para la nueva avenida y no intentar salvaguardar de algún modo, joyas como ésta.






En esta preciosa fotografía vemos la Hermandad de la Borriquita desfilando en alguna Semana Santa de los años 50 probablemente, justo al lado de este bellisimo edificio entrando en la calle Palos.
















 


Hoy es dificil reconocer este espacio, Plaza de Quintero Báez, o como la conocemos popularmente, La Palmera, ya que las edificiaciones del fondo junto con el edificio de la Alhambra, fueron demolidos, para abrir la conexión con la Vía Paisajista.

Y tal como esta prolongación de la calle San Sebastián hasta la entrada a la calle Palos, y que hoy en día es la calle Pablo Rada, fue borrada de la faz de la historia de Huelva, quedándonos el único consuelo de ser hoy en día una solución urbanistica que al menos ha aportado cierto empaque y creado una zona de restauración de las más concurridas y animadas de la ciudad, otras calles de encanto singular fueron aniquiladas para no dejar nada en su lugar, al menos nada destacable, nada necesario, nada que pueda usarse para justificar su desaparición, como fue en caso del callejón Madre Ana, donde ver pasar al Cristo de Pasión, en esos años, tuvo que se una verdadera delicia.


Y a punto estuvimos de ver sucumbir ante la desidia y el abandono, uno de los edificios con más historia de la ciudad, la ermita de la Soledad, que merece en si misma un capítulo completo, al que me dedicaré más adelante, pero que al formar parte de este espacio urbano vengo a resaltar ahora. Debemos su conservación al patronazgo de El Corte Inglés, que recién instalado en Huelva en los años 90 donó los fondos necesarios para su restauración. Actualmente la ermita acoge en su seno a una de las más antiguas cofradías de Huelva, la del Santo Entiero. Tras más de 30 años, seguimos esperando que algún gobierno municipal devuelva a la zona la extirpada Plaza de la Soledad, que también fue barrida en el proceso de ensanche de la nueva avenida, para no proyectar nada en su lugar.


En las siguienetes fotos podemos ver el aspecto de la antigua plaza de La Soledad, con la ermita al fondo de la misma, encabezando el espacio. Se encontraba asimismo en esta plaza la casa de Alonso Sánchez, al que algunas fuentes asignan la llegada a las Indias, antes que el mismo Colón, y al que comunicando tal hecho, alentó a emprender la Gesta del Descubrimiento.





 

La degradación que alcazaron Plaza y ermita en los años 80 queda patente en las siguientes fotografías, donde parece casi imposible que la ciudad pudiera mantenerse en ese estado de descomposición ante la pasividad de todos:




Afortunadamente, y aunque el proceso de restauración modificó sustancialmente su fachada, a día de hoy al menos podemos decir que seguimos conservando esta ermita cuya historia veremos en otro post.







martes, 26 de enero de 2016

LA HUELVA DESTRUIDA III: EL CONVENTO DE SAN FRANCISO

EL PATRIMONIO RELIGIOSO DESTROZADO


Ya he comentado en la entrada anterior, correspondiente a la calle Puerto, la demolición del que fue Convento de los Mínimos de la Victoria, fundado en 1582.

Pasemos ahora a conocer otra herida mortal en relación al demolido patrimonio religioso de Huelva, en este caso, el convento de San Francisco, echado abajo con verdadera inquina, bajo mi punto de vista, en el año 1964.

Para los que como yo, y que ya he comentado, no nacimos ni vivimos la niñez en la ciudad Huelva, nos resultaba extraño, al contemplar por vez primera a la Virgen de la Esperanza, una de las mayores devociones de la ciudad, o al oir hablar de la hermandad de la que es titular, su denominación como la Hdad de San Francisco. Yo conocí a esta cofradia ya alojada en su propia capilla, en una calle del centro, junto a la plaza Niña (formalmente plaza Isabel la Católica), y por ningún lado hallaba referencia a esa identificación que tanto define una cofradía con el barrio donde se asienta. ¿Qué era pues San Francisco?. En ese momento, aún no sabía que la pregunta correcta no era esa, habia que cambiar el tiempo verbal: ¿qué fue San Francisco?. Con la respuesta caía otro jarra de agua fría, se arrancaba de cuajo otro capítulo que ocupó siglos en la historia de la ciudad, y nos dejaba sin un templo varias veces centenario, en una Huelva que contaba con escasísimas muestras de edificios religiosos.

San Francisco fue el convento de la orden franciscana, levantado en lo que hoy es el lateral del Ayuntamiento, en el año 1588. Toda la información, muy completa sobre el mismo la podéis encontrar en el apartado de "Más información- Los Franciscanos en Huelva"  página personal de Manuel Jesús Carrasco Terriza). Merece la pena leerla detenidamente, asi que solo, y a fin de ilustrar las fotografías que he podido encontrar, daré algunas pinceladas, extraídas de esa fuente bibilográfica.

Ante todo, tenemos que destacar, para situarnos adecuadamente en el contexto, que hablamos de una época en la que Huelva era tan sólo un pueblo más del ducado de Medina Sidonia, reduciendo el zoom, villa del condado de Niebla, y su población en esos años en torno a 1588 no llegaba a 5.000 habitantes. En la villa ya existían las iglesias de San Pedro, y de la Concepción, el convento de las Agustinas y el de los Mínimos de la Victoria. Y a ellos viene a sumarse el de la Orden Franciscana.

Se trató de una edificación externamente bastante sencilla, fiel al espíritu franciscano. La iglesia sería de una sola nave con capillas laterales y cubierta de madera al estilo mudéjar, destacando por su riqueza el artesonado del presbiterio. Lo vemos en la siguiente fotografía:

Convento de San Francisco a comienzos del siglo XX
En la fotografía lo podemos ver en el centro de la imagen. Debe estar tomada desde el Cabezo de la Esperanza, pues el lateral que se ve sería el situado en la calle Palos, apreciándose una entrada lateral al recintom mientras que la fachada principal quedaría en el lado derecho, en la que hoy se conoce como calle Arcipreste González García, siendo precisamente el siguiente tramo de esta calle, una vez cruzada la Gran Vía, el denominado como "San Francisco".  En esos años, no existía aún en el entramado urbano la Gran Vía, ni se habia edificado el nuevo Ayuntamiento.

La portada de la Iglesia era de traza sencilla, situada a un  nivel inferior al de la calzada y flanqueda por dos muros que la constreñían considerablemente.




 

El convento se sufragó en parte gracias al patronazgo, es decir, la construcción de sus capillas a cambio del derecho de entierro en ellas. Y la primera en edificarse fue la capilla mayor, que se concedió a Miguel Redondo, personaje de la villa que habia hecho fortuna en las Indias, y que por aquel entonces residía en Perú. Su nombre lo ostenta ahora la calle donde la mencionada Hdad de San Francisco recibe, entre una multitud congregada en la misma, las mayores muestras de fervor de todo su recorrido procesional. Muere en el viaje de vuelta a España. Su viuda se vuelve a casar e incumple el compromiso de patronato, y éste pasará al capitán, alférez mayor y vicealmirante, Andrés de Vega y Garrocho, otro personaje ilustre de la villa, que será el encargado costear el retablo del altar mayor y la reja que lo separe del resto de la nave. Curiosamente los religiosos le exigirán que en dicha capilla mayor deben descansar los restos de Miguel Redondo.


El mismo será encargado nada menos que a Juan Martinez Montañés, quien ejecutaria la traza y las esculturas, mientars que de las pinturas de encargaría Francisco Pacheco. Sobre este retablo, conocemos su estructura (dos cuerpos y tres calles) y las obras que lo componían: en la calle central se situaba el relieve de la Purifación de Montañés, y en las laterales 2 pinturas a cada lado de Pacheco (El Martirio de San Andrés, La Visitación, Taller de Nazarte y el Nacimiento de Cristo. Por último, ya en el banco que flanqueaba el Sagrario, se encontraban los retratos de la familia de los patronos, los Garrocho.Este retablo termina siendo reemplazado en 1781 por otro de Joaquín Cano, dado el deterioro que presentaba por efectos de la carcoma. Anteriormente, el terremoto de Lisboa de 1755 y otro posterior de 1773 dejaron gravemente dañado el edificio.


El relieve se salva en esta sustituciòn y se traslada formando parte de otro retablo al lado de la epístola de la capilla mayor. De este este retablo sí conservamos documento gráfico, y lo podemos admirar a continuación:




Copio literalmente la descripción de esta bellísima obra de arte tal y como aparece en la web de Manuel Jesús Carrasco:


"La escena de la Presentación de Jesús y Purificación de María se distribuye en cerrado círculo, en torno al Niño Jesús, sostenido por el anciano Simeón sobre la mesa ritual. Figura infantil de olímpica serenidad y majestad divina, muestra su bellísimo desnudo en genial y equilibrado escorzo, que se convertirá en prototipo de las obras montañesinas. El sacerdote, cuyas luengas barbas, talladas con precisión realista y sentido decorativo, significan su ancianidad, aparece ataviado con los ornamentos mosaicos. Seis personajes más rodean al Niño, en suelta y compensada distribución de volúmenes, en actitudes reposadas y serenas, llenas de natural elegancia.


A la izquierda se sitúa la Virgen Madre, con expresión admirativa y gozosa, luciendo amplia túnica color jacinto, manto azul con vueltas alistadas, y velo que, parcialmente caído, deja ver el cabello castaño tallado en ondas. Junto a ella, ocupa su lugar San José, con ropa de caminante. El perfil clásico de su rostro, apuesto y juvenil, revela la grandeza de alma de quien ha aceptado una misión divina de custodio y protector del Verbo encarnado y de su Madre. Tras él, un joven porta el cirio que hace referencia a las palabras de Simeón: «luz para alumbrar a las naciones». En el lado opuesto, una doncella con túnica de abigarrados pliegues es la portadora de la ofrenda de las palomas. De pie, con empaque de matrona, la profetisa Ana, acompañada de otra figura femenina, presencia el cumplimiento de las promesas mesiánica. Directamente heredero de la tradición manierista, la circular composición cristocéntrica resulta a su vez antecedente inmediato del retablo principal de San Isidoro del Campo.


Montañés da una lección de ponderado realismo en la observación y descripción del natural, tanto en la calidad y táctil materialidad de tejidos, como en la tersura de la piel tostada, en los suaves relieves de músculos, de venas y tendones de palpitante vitalidad. Pero al mismo tiempo se eleva a la belleza ideal en las facciones de los rostros y en la singular armonía de las ondas de cabello y barbas. Y, por encima de todo, resplandece la sobria expresión de lo sagrado, a la que sirve de vehículo la escultura, y que convierte a Montañés en el mejor exponente de la renovación artística promovida por Trento."

Fijaos en su importancia, que formó parte del inventario de la Exposición Iberoamericana de 1927 en Sevilla.
Este retablo se ha considerado como el prólogo de la obra de plenitud de Montañés, el retablo del monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce, realizado por encargo de los marqueses de Ayamonte, y que mostramos a continuación, pues en el caso de este monasterio, sí ha llegado a nuestros días tal y como fue magistralmente ejecutado:


Teniendo este retablo de San Isidoro, dos cuerpos y tres calles, y banco flanqueando el sagrario, es decir, la misma estructura que el de San Francisco de Huelva, nos podemos hacer una acertada idea de cómo fue éste último, imaginando en las calles laterales los cuatro lienzos de Pacheco. 

La desamortización de Mendizábal de 1835, fue nuevamente, con la expulsión de los religiosos y la incautación de los bienes del monasterio, el comienzo del declive hasta el final que le llevaría a su desaparición.

En 1840 el convento se convierte en cárcel, respetando tan sólo la iglesia en la reforma acometida.

Es ya en 1893 cuando se funda en esta iglesia la Hermanda de la Esperanza, y de ahí su sobrenombre de "Hermandad de San Francisco". Incluso desde 1900 a 1919 la Hermandad del Rocío de Huelva estuvo eregida canónicamente en esta iglesia.
 
Titulares de la Hermandad de la Esperanza en la capilla destinada a su culto en la Iglesia de San Franciso.



En 1906, la implantación de la Escuela Siurot en el edificio, acaba por transformar completamente su fábrica, y ni siquiera se respetó la iglesia, ya que se eliminan las cuatro capillas laterales, se hace avanzar el coro, y se desplaza el altar mayor hacia adelante.

Y por último, en 1934 el antaño convento pasa a ser correccional de mujeres, al trasladarse los presos a la nueva cárcel, de bella factura, que todos conocemos en Isla Chica, y que en estos momentos se encuentra, como bien se puede esperar en Huelva, en estado de ruina ante la pasividad de las corporaciones municipales y resto de administraciones públicas.

Pero la guerra civil y la barbarie del Frente Popular los responsable de la eliminación por saqueo e incendio, de todo el patrimonio religioso de los templos onubenses, y es aquí cuando esos bárbaros llevados por el odio irracional del comunismo, destrozan la iglesia y se pierde para siempre el altar mayor, el retablo de Montañés, y se dañan irreversiblemente el resto obras de arte que permanecían. En este caso no fue la piqueta la responsable de tales pérdidas sino el odio irracional y la barbarie del sectarismo.

Finalizada la guerra Civil, en un 26 de marzo de 1943 es la Hermandad de Caballeros Mutilados y Excombatientes,  la que se funda en esta iglesia. En la siguiente fotografía podemos observar el altar de cultos de dicha cofradía en el altar mayor de la iglesia, que no puedo asegurar que fuera el comentado de Joaquín Cano, del año 1781, tras las incautaciones de la desamortización de 1835.







Si avanzamos un poco más, como vemos en la siguiente fotografía (fecha sin datar), ya aparece construido el nuevo ayuntamiento, ya se ha abierto la Gran Vía,y respecto al convento, observamos la capilla del mismo, iglesia de San Francisco, insertada entre la trasera del Ayuntamiento y lo que se evidencia ya como las reformas comentadas en la edificación en el lateral que da a la calle Palos.

Vista de la Iglesia de San Francisco a comienzos de los años 60





Ya en el año 1959 se comienza a rumorear sobre el inmediato derrumbe de la iglesia, de manera que la Hermandad de Mutilados se traslada a la recién construida parroquia de San Sebastián en 1960, mientras que no será hasta 1963 que abandone su templo fundacional la Hermandad de la Esperanza, quedando cerrada la iglesia al culto y en septiembre de 1964 la iglesia y la escuela quedarán definitivamente demolidas.



Y ahora veamos qué nos legaron los cirujanos del urbanismo de mi querida ciudad, después de experimentar con ella en los años 60 y dejarla tal y como la hemos recibido hoy en día. Lo vemos en las siguientes fotografías. Donde se encontraba la portada encontramos ahora una fachada plana a modo de lápida con un arco de acceso en la parte inferior, y una cruz colgada de la misma, con la que se ha tapiado por completo la fachada anterior. Es decir, encontramos otra iglesia, o la misma, después de someterla a una desafortunada operación de estética, que no sólo afecta al exterior, sino a todo su interior:


calle Arcipreste González García. Fuente: google earth

Vista tridimensional de la zona. Fuente: google earth.

Comprobamos que nada ha quedado, salvo que el solar es ocupado por una nueva iglesia de estilo incalificable, y que en en Huelva se conoce como la de los Jesuitas.

Uno quizás llega a entender que el convento fuera demolido en su conjunto como necesidad de más terreno para la construcción del actual Ayuntamiento de Huelva., que no fue el caso. Lo que cuesta entender es que la capilla fuera demolida en su conjunto, para levantar en su lugar otra capilla dedicada al culto. La nueva iglesia y sus modernas formas tras el Concilio Vaticano II. Es esta abominación arquitectónica convertida en lugar de culto la que debería ser demolida por trámite de urgencia. Desgraciadamente pervivirá para mal de nuestros ojos cada vez que pasemos por la calle donde se ubica y recordemos trisetemente dónde asienta su existencia.

viernes, 22 de enero de 2016

LA HUELVA DESTRUIDA II: FRENTE A LA CONSERVACIÓN, LA DESTRUCCIÓN. CALLE PUERTO.

EL CONTEXTO


En Huelva ha dominado la corriente de ese tipo de arquitectos que parecen abominar de las reconstrucciones, convencidos en su personalisima vanidad, de que su nueva aportación (que en Huelva casi en su totalidad carece de valor o entidad alguna) contribuirá más positivamente a los tiempos que corren, mientras que reconstruir no deja de ser poner en valor la obra de otros. Seguramente es la mejor manera de ocultar la carencia del talento y la capacidad suficiente para crear la belleza que otros antepasados, mucho más avezados, sí supieron dejar manifiesta. Si tal modo de actuar a la hora de elegir entre restaurar un inmueble de valor, o destruirlo para reemplazarlo por algo más "acorde" con el nuevo creador, se llevara a cabo con esta facilidad para decantarse por la destrucción, tan típica en Huelva, en otros lugares del mundo sería imposible reconstruir verdaderas maravillas, que hoy en día se presentan semejantes a lo que fueron sus originales.


Mirad este ejemplo, que pude comprobar por mí mismo hace unos años en la deslumbrante ciudad de San Petersburgo. Son varios los palacios de verano que la rodean, todos ellos incendiados y destruidos por los nazis en el cerco de Leningrado (como entonces se llamaba) durante la segunda guerra mundial. Los visitantes del Palacio de Peterhoff pueden contemplar, en los jardines delanterios del palacio, fotografías del estado en que quedó el mismo tras los bombardeos nazis, como podéis ver a continuación: y el resultado de la magnífica reconstrucción que se puede admirar hoy en día. Nada es imposible cuando existe la voluntad de devolver a una ciudad el patrimonio perdido:



Estado en que quedó el Palacio de Peterhoff tras los bombardeos nazis de la II Guerra Mundial










































Mientras aquí, en Huelva, nos echamos a temblar al contemplar, por ejemplo, las propuestas que algunos, que se llaman arquitectos, han hecho para reinterpretar (que no reconstruir) y recuperar, por ejemplo, el desaparecido tramo de tierra del Muelle cargadero de mineral de la Riotinto Company, unos de los símbolos de la ciudad más queridos, y considerada una de las mejores obras de ingeniería civil en España. El muelle fue desmantelado parcialmente en la década de los 70 para posibilitar el tránsito de vehículos pesados hacia el polo químico. Su aspecto original en la zona en la que quedó desmantelado es el siguiente:








Reponer los tramos de estructura metálica que en su día fueron cortados o desmontados sería lo que cualquier mente lógica y respetuosa llevaría a cabo. Pero en Huelva, la fantasía puede volar hasta proponer como alterntaiva esta especie de cubierta de cintra transportadora de paque de carbón de central térmica, que fue lo que a la sazón salió en prensa a raiz de la propuesta de reponer el tramo amputado al muelle cargadero:


Propuesta de "reconstrucción" del tramo eliminado en la década de los 70.






Vemos pues que en Huelva nos enfrentamos a un enermigo fuerte, que tiene de su lado a las administraciones públicas, que son las que convocan, seleccionan y adjudican según criterios que nadie con dos dedos de frente comprende.
 

LA DESTRUCCIÓN DE LA CALLE PUERTO


Pero vamos a ir dando paso a las tremendas pérdidas arquitectónicas que hemos tenido en Huelva. Por supuesto, este fue un mal común a muchas otras ciudades con la llegada del mal entendido desarrollismo de los años 60, pero no olvidemos que Huelva carecía de grandes monumentos de referencia, que sí estaban presentes en otras ciudades que, aunque maltratadas urbanísticamente, nunca perdieron lo básico ni lo importante de su personalidad, nunca las privaron por completo de su impronta. El encanto de Huelva radicaba en el conjunto de sus calles típicas, a medio camino entre pueblo y pequeña capital de provincias, donde se mezclaban en equilibrio casas sencillas y encaladas, con palacetes modernistas, o casonas nobiliarias del siglo XVIII. Romper esa trama, abrir en canal el casco antiguo arrasando con calles enteras, fue un verdadero atentado urbanístico, realizado sin oposición ciudadana, y en ello radica mi doble indignación, un desalmado brazo ejecutor y una nula resistencia de la población, que se mostró complaciente sino indiferente, con semejante escarnio, algo que ni siquiera se han atrevido a explicar más tarde a las generaciones que llegaron luego, entre las que me encuentro.


Una de esas calles hechas desaparecer casi por completo, fue la que se consideraba la arteria más aristocrática de la ciudad: la calle Puerto, si bien tuvo muchos nombres distntos a tenor del periódico histórico que se sucediera. La emblemática calle Puerto fue primero el camino hacia el puerto de la ciudad , y comunicaba la zona baja de la población con la zona alta, donde se encontraba el castillo de los Condes de Medina Sidonia y la Iglesia de San Pedro. A partir del siglo XIX se convertiría en la arteria más importante de la vida pública de la ciudad con el traslado del Ayuntamiento de Huelva.


Echemos un vistazo a cómo lucía en aquellos primeras décadas de 1900. ¿Quién no dudaría al ver estas fotografías sobre si estamos en ... un barrio parisino?:














































































































Fue ésta una de las calles donde más edificios señoriales se congregaban, pero sólo tres de ellos han llegado a nuestros días. Luego los veremos. Entre los arrancados a la ciudad a golpe de piqueta se encuentraban, sin distinción, edificios civiles como el antiguo Ayuntamiento, el antiguo Palacio de la Diputación contiguo al citado Ayuntamiento, o remontádonos a sus orígenes del siglo XVI, la Casa del Diezmo, amén de casas nobiliarias como el Palacio de los Trianes y el Palacio de los Quinteros, por nombrar dos de las más importantes casonas de familias de renombre, y hasta edificios religiosos, como el Convento del Santo Angel de la Victoria de la Orden de Los Mínimos.


Conseguir documentación gráfica de los mencionados edificios no es tarea fácil, y requeriría de medios de los que ahora no dispongo, así que me tengo que limitar a identificar los más conocidos y divulgados:


El antiguo Ayuntamiento:





 





Un edificio que a mi modo de ver era una auténtica joya, el Palacio de la Diputación:







Y la casa solariega de Los Trianes:



Profundicemos un poco más en esta familia y en su ligazón con Huelva. Los Trianes fueron una familia de comerciantes oriunda de Ayamonte que se establecen en Huelva en 1760 con el objeto de afianzar sus relaciones comerciales con Cádiz a través del puerto onubense. Pocos años después llegan a ostentar el título de alcaides del Castillo de Huelva, título concedido por los Duques de Medina Sidonia, señores de la ciudad de Huelva, así como de toda la Baja Andalucía. Sí, Huelva también tuvo Castillo, cosa que hoy en día resulta increible para gran parte de sus habitantes e que incluso algún gracioso y desinformado llega a poner tal hecho en duda. Pero de ello hablaremos en otro momento.



Cierto es que la casa en sí misma carecía en su fachada de elementos decorativos de realce, más allá de las pilastras que enmarcaban la puerta de acceso. Pero no dejaba de responder al modelo de casa solariega de familias adineradas de la época, destacando el patio porticado. No disponer de más material gráfico nos hace desconocer los detalles de la misma, pero en cualquier caso, de seguir existiendo a día de hoy sería un perfecto ejemplo de la arquitectura del sur de Andalucía en el siglo XVIII.



Edificio actual que reemplaza la casa Palacio de los Trianes. Fuente: Google Earth.
Esta casona fue, ya entrado el siglo pasado, cuartel de la Guardia Civil, hasta que sucumbió a la piqueta, supongo que en la década de los 60 o 70, al igual que el resto de la calle Puerto. En cualquier caso, y para los que no sois ni conocéis Huelva, os muestro el edificio que vino a reemplazarla, todo un alarde de gusto, belleza y talento, es lo que hemos heredado los actuales ciudadanos de esta villa.



La importancia de los Trianes en la historia de la ciudad se deja ver años más tarde, al ser los mecenas que encargan la construcción en 1791, en el Convento del Santo Ángel de la Victoria, situado frente a la casa palacio, de la Capilla del Sagrario, para servir de lugar de asentamiento y veneración de las imágenes de la Cofradía del Nazareno de Huelva (de las de más rancio abolengo y devoción hoy día en la ciudad), así como de panteón familiar. Será desde entonces cuando se ligue la historia de los Trianes a la de tan querida hermandad en Huelva, hecho que vuelve a constarse años más tarde, cuando el Convento de la Victoria queda afectado por la Desamortización de Mendizábal de 1835, viéndose obligada la hermandad a abandonar sus dependencias en el mismo y trasladarse a la vecina Iglesia de la Concepción, donde a inicitativa de los Trianes y sufragando esta familia los gastos, se construye una nueva capilla, donde hoy podemos admirar la portentosa figura del Señor de Huelva, y que aquí os dejo para disfrute de la belleza, esta vez, no sólo conservada, sino mejorada, sobre su imponente paso procesional que se cuenta entre los más hermosos de Andalucía:



Paso procesional de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Autor: J. Bandera.



Huella de este nuevo mecenazgo quedó patente en el arco de entrada a la capilla, que se aprecia en la foto anterior, y donde quedó inscrita la fecha en la que la Capilla fue construida y la mención al costeamiento por parte de la familia Trianes de tal hecho. Una vez más el poco respeto por la historia de Huelva, hace que en las últimas obras de rehabilitación de la Iglesia de la Concepción, que se prolongaron por 7 años, y en las que se alteró gran parte de la fisonomía anterior de la cinco veces centenaria Iglesia (y primera de España dedicada a la Inmaculada Concepción) se destruyó y no se repuso tal inscripción.




Recientemente, a fiales de noviembre de 2015, la Hermandad del Nazareno aprueba modificar la heráldica para introducir en el escudo el Blasón de los Trianes (en sustitución del escudo de armas de los Condes de Barbate), y así reconocer el patronazgo que ostentaron durante dos siglos sobre esta cofradía. Bienvenidos sean símbolos de esta naturaleza, que permitan no desprendernos de la historia de la ciudad. La modificación del escudo también recoge en la base inferior la incorporación del símbolo de la Orden de Los Mínimos "Charitas" que fue la que se estableció en el Convento de los Mínimos también demolido, y donde se fundó esta Cofradía, y del que hablaremos a continuación.




Y en relación a este escudo, citemos lo que recoge en su testamento Teresa de la Cruz de Trianes (1845), viuda de José María Trianes, donde declara,
 “que habiéndose suprimido los conventos trasladé al altar que pertenecía a los Trianes, mis hijos, a la Parroquia de la Concepción en donde conservan sus pertenencias, como lo demuestra su escudo de armas”.


Como ya he comentado, otro de los edificios desaparecidos en la calle Puerto, fue el Convento de los Mínimos de la Victoria. Se encontraba frente a la comentada casa de los Trianes, como podemos apreciar en esta fotografía, donde el comvento se corresponde con la marca "1" (se puede apreciar la espadaña del campanario) y la casa de los Trianes con el número "2" (se aprecia perfctamente el patio que antes he comentado):






A pesar de ser una villa pequeña y lejana en el contexto peninsular, lo cierto es que Huelva vive en el siglo XVI un periodo de apogeo, y muestra de ello son los edificios religiosos que se erigen en ese momento:
 
  • Iglesia de la Concepción (1516)
  • Convento de las Agustinas
  • Convento de San Francisco (otra demolición de la que nos ocuparemos más tarde)
  • Convento de los mínimos de La Victoria, que ahora nos ocupa.

A estos conventos se sumarían diversas ermitas, y ya en el siglo siguiente se construiría el convento de La Merced.


Los inicios de la entrada de la Orden de los Mínimos en España se remontan al año 1487, cuando el santo Fundador (San Francisco de Paula) se encuentra en Plessis-Les-Tours, Francia.


Fernando el Católico, después de haber vencido al rey Alfonso V de Portugal en su intento de apoderarse del Reino de Castilla, se dedica de lleno a la reconquista del reino de Granada. En 1487, había puesto cerco a Málaga, antigua ciudad del reino de Granada, con puerto en el Mediterráneo. Ante las dificultades de conseguir la victoria, Francisco de Paula, posiblemente por medio del Conde de Lucena, embajador de Fernando V en Tours, tiene conocimiento del hecho y envía dos religiosos para que adviertan al rey Fernando que continuase, pues conseguiría la victoria. Poco tiempo después Málaga sería conquistada.


En memoria de tal acontecimiento, el pueblo dio a los Mínimos el nombre de "Victorios" o "Frailes de la Victoria". Fernando el Católico, en señal de agradecimiento mandó edificar en la ciudad de Málaga un oratorio denominado " Santa María de la Victoria", prometiéndoles transformarlo en convento, cosa que aconteció el 22 de septiembre de 1492, dándoselo a los frailes y concediéndoles licencia para que pudiesen fundar en cualquier parte de su reino.

Es así como la Orden entra y comienza a extender por los reinos españoles. A estos efectos las tierras andaluzas se dividieron principalmente en dos provincias religiosas: Granada y la Bética o de Sevilla. .

En esta última quedaron enclavados numerosos conventos: en Sevilla, Arahal, Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera, La Puebla, Aznalcazar, Morón, Conil, Almonte, Huelva, Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules, Jimena, Utrera y Sanlúcar de Barrameda.

Y éste fue el origen de nuestro convento de La Victoria. Fue fundado por Don Alfonso Pérez de Guzmán, Duque de Median Sidonia, y su construcción se debió, a Martín Rodriguez de Castro, maestro mayor de obras de la Villa de Huelva, al que también debemos las iglesias del convento de la Merced y de San Francisco. La desamortización de Mendizábal de 1835, será el principio del fin, del edificio, que pasó a manos gubernamentales, tras la expulsión de la Orden monástica, quedando el convento convertido en viviendas particulares..


¿Cuándo acabó definitivamente demolido? lo desconozco. Hoy en día en el lugar que ocupó se encuentra otro edificio sin el menor gusto, otra desafortunada sustitución, el colegio del Santo Angel.


Los edificios del antiguo Ayuntamiento, y del Palacio de la Diputación deberieron ser derribados y destruidos en la década de los 60 ó 70, si bien no tengo constancia exacta de la fecha, pero el tipo de edificios que vinieron a construir sobre sus solares arrasados, son los típicos de esos años.


Comenzaron derribando, como no podía ser menos, el más hermoso de ellos, la antigua Diputación, como podemos apreciar en esta fotografía:




Mientras que el Antiguo Ayuntamiento sirvió para levantar sobre él, lo que vemos a continuación, un pasaje, y sobre él un "sobresaliente" a la vez que elegante e imponente edificio de viviendas.



Así fue como los gobernantes responsables permitieron una pérdida patrimonial de primera magnitud, contraria a la lógica y el sentido común, porque precisamente si algo nos hace racionales son esas cualidadesque debieran ser innatas y no la inclusión de eficios en un catálogo histórico artístico. Imperaron otros intereses más terrenales y se perdieron para siempre y sin posibilidad de reemplazo, las mencionadas obras de arte.


LO QUE SE PUDO SALVAR

Para terminar con la triste historia del destino de la calle Puerto, he comentado anteriormemnte que sólo tres edificios singulares consiguieron sobrevivir al derribo y a la especulación urbanística, alguno, incluso se salvó "in extremis" del ansiado destino que le tenían reservado los poderes fácticos que han gobernado Huelva a su antojo. Pasemos a verlos, pues aparecen en las fotografias antiguas en todo su esplendor, que ahora conservan como pueden con alguna polémica intervención:


  • Casa de Quintero Báez, conocida como Casa del Millón (1916)

Este soberbio palacete fue obra de los arquitectos Gonzalo Aguado y José María Pérez Carasa y data de 1916.

Actualmente la que fuera la vivienda del alcalde de Huelva por dos veces , en los periodos mayo de 1924 - enero 1928 y marzo de 1930 - abril de 1931, Don Juan Quintero Báez, es la sede del colegio de Arquitectos. Que siendo sede de la entidad mencionada se haya permitido levantar en la cubierta, y entre las dos torres del palacete, lo que podéis observar en la foto, y que a su vez, y sin saber a ciencia cierta el motivo de tal desatino (¿fallos estructurales?) se hayan hudido como flechas de muerte los tirantes metálicos presentes, dice mucho del respeto que en esta ciudad nuestra muestran los responsables en uno u otro ámbito administrativo por la conservación del patrimonio y el respeto al recuerdo de los grandes nombres de esta ciudad.


Quintero Báez fue nombrado Hijo Predilecto de Huelva. Además en 1925 se le concedió el título de Comendador de Isabel la Católica. En mayo de 1926 recibe la Medalla de Oro de la ciudad y en 1957 la Medalla del Trabajo. En 1926 se llegó a incluso a proponersele como Conde de Onuba, título que él rechazó.Muere en 1960, cediendo, años más tarde, su nieto, los enseres a la Virgen de la Cinta. Tanto el bastón de alcalde como la Medalla de Oro de la ciudad, son prendas ahora de la Patrona de Huelva. Pues a pesar de la talla de tan ilustre personaje, este palecete estuvo a punto de ser demolido a su muerte.


El sobrenombre de Casa del Millón le viene dado porque, según las crónicas populares, fue el precio que costó en aquella época la nueva vivienda.


  • Palacio de Mora Claros

Mandado construir en 1912, fue diseñado por Moisés Serrano Mora y reformado en 1919 por el el gran arquitecto José María Perez Carasa (que siempre he comentado fue a Huelva lo que Aníbal González fue a Sevilla), como residencia para Don Antonio Mora y Claros, casado con la Condesa de Mora Claros, Josefa Jiménez Vázquez, y que sería elegido años más tarde, en abril de 1920 Alcalde Huelva.



El Palacio de Mora Claros nació como consecuencia de la aparición de una burguesía acomodada por el desarrollo de la minería.

A este ilustre personaje, hombre poderoso, de extremada influencia en los círculos políticos onubenses se dedica asimismo el monumento que se observa en la fotografía, consitiendo en un artístico basamento sobre el que se erige el busto del Alcalde y conde consorte.



  • Casa Antonio Checa (1904)

Este bellísimo palacete fue construido en 1904 por Francisco Monís conjugando elementos modernistas. Fue clínica 18 de Julio y actualmente es sede de la UGT.